El sonido del Tablón
En San José del Quinche, el sonido nace de la tierra. El agua del Tablón avanza entre piedras antiguas, se filtra por los empedrados y murmura con un ritmo que cambia según el día: a veces suave, casi invisible; a veces fuerte, como si empujara la memoria. Es un sonido que marca el pulso del lugar, donde el agua y el viento componen la primera música del valle.
Entre chacras y caminos, se mezclan los pasos de los caminantes con las risas, el golpeteo de las herramientas, los saludos que se cruzan desde una huerta a otra. Los saltamontes responden con su roce seco, acompañando al eco de los carros y al rumor de las hojas. Todo suena junto: lo natural y lo humano, el trabajo y el descanso, el tiempo que pasa y el que permanece.
San José también tiene su propia melodía: un sonido tejido entre agua, piedra y comunidad. Cada esquina guarda un eco distinto, un recuerdo en voz baja. En el Tablón, la memoria no se archiva, se escucha —en el movimiento del agua, en el roce del viento, en la vida que continúa sonando.